De Magnífico inicio en la lucha libre profesional, Marcos Contreras, alumno del Diablo Velazco, Villano I y Felipe Ham Lee, conoció la fama bajo la máscara de El Justiciero, un esteta constante en las filas de la Empresa Mexicana de Lucha Libre, hoy CMLL, promotora en la que perdió la incógnita a manos de un joven que despuntaba llamado El Felino.
Corría el año de 1994 cuando la Arena México atestiguó la caída de su capucha. Dos años más se mantuvo en las llamadas carteleras coliseínas antes de pasar por la Triple A y volver a la aventura como luchador independiente.
Contreras era un tipo visionario que hizo de la zona de Coacalco, en el Estado de México, el territorio ideal para seguir su vida ligada a los encordados.
Fundó la Arena Coliseo de Coacalco en 1997, un lugar en el que desenmascaró a Rey Pirata, además de conseguir las cabelleras de Mr. México, Andy Barrow, Mano Negra, el Signo, el Hijo del Gladiador, Jaque Mate y Jeque, entre otros.
El destino lo alcanzó y el retiro llegó, pero siempre en pie de guerra en su Coliseo Coacalco, donde infinidad de promotores le confiaron sus sueños y la mayoría salió fortalecido tras probar suerte en ese lugar que se ha convertido en un símbolo de la independencia luchística.
Un Coliseo Coacalco que tendrá que seguir su ruta histórica sin la gran guía de El Justiciero, quien este viernes 17 de diciembre del 2023, murió a los 68 años de edad.
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