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Fotos: Diablos Rojos |
Gabriel Cruz
Ocho décadas de historia en el beisbol mexicano de los Diablos Rojos del México, han arrojado innumerables estrellas y figuras de la pelota caliente profesional.
Cinco de ellos fueron los protagonistas de una emotiva mañana en el Museo Diablos, el emblemático lugar donde ingresaron al Salón de la Fama, los Diablos más Diablos.
Francisco Panchillo Ramírez, Tomás Herrera, Leo Rodríguez, Pedro Castellano y Don Gabino García ahora son parte de la élite de los Diablos Rojos del México.
Ya son veintiocho los Diablos más Diablos, y durante la entronización estuvieron presentes Don Gabino García, encargado del clubhouse de los Diablos Rojos; así como familiares de Leo Rodríguez.
Los cinco elegidos
Francisco Panchillo Ramírez nació en San Luis Potosí y debutó en 1950 con el equipo de su ciudad.
En ese año llegó a los Rojos del México. El lanzador terminó su primera campaña con 49 apariciones, en las que tuvo marca de 10-17, con 222.2 innings trabajados.
Tomas Herrera destacó como manager de los Diablos Rojos y los llevó a la conquista de dos campeonatos.
Entres sus decisiones, se recuerda que cambió el vestidor de tercera base por el de primera base en el Parque del Seguro Social.
Al momento de dejar a los Tigres capitalinos, el originario de Laredo, Texas, vivía la que fue su mejor temporada como jugador, con récord de 12 juegos ganados y 7 perdidos en 30 apariciones.
En 1963, Herrera fue nombrado manager de los Diablos y ganó los dos campeonatos, recordado por su disciplina tipo militar, que aprendió en el Ejército de los Estados Unidos, razón que le ganó ser apodado como Sargento Metralla.
Tomás Herrera dejó una marca de 518 triunfos y 457 derrotas como estratega.
Leo Rodríguez llegó a la pandilla escarlata siendo ya un pelotero consumado.
A 73 años de su aparición en la Liga Mexicana con Torreón, se le considera uno de los cinco mejores tercera base mexicanos de la historia.
Además de su calidad defensiva, Leo Rodríguez fue campeón de bateo en la LMB.
El cetro logrado en 1964, segundo en la historia de los Diablos Rojos, no hubiera llegado sin su aportación, incluyendo el batazo decisivo para conseguirlo.
Don Gabino García es un caso especial en la historia de los Diablos Rojos.
Al nacido en Michoacán un familiar lo invitó a trabajar en el vestidor de los Diablos Rojos, realizando toda clase de tareas.
Gabino conquisto la confianza de todo el equipo, y al poco tiempo se quedó como el encargado del club house cuando el equipo se encontraba en casa.
Con Gabino en el vestidor jamás habrá una gorra fuera de lugar o una prenda mal acomodada.
Sus ojos han visto pasar a todas las grandes estrellas de las últimas siete décadas, incluyendo a las figuras de Ligas Mayores que han visitado la Ciudad de México, al grado que ha recibido ofertas para trabajar en los Estados Unidos, mismas que jamás ha considerado.
Pedro Castellano fue durante muchos años el jugador extranjero más rentable de la Liga Mexicana de Beisbol.
Con experiencia en las Grandes Ligas, Pedro Castellano causó una grata impresión desde sus primeros días con la franela escarlata.
El llamado Caballero de Barquisimeto podía cubrir cualquier posición del cuadro y aunque siempre negó ser un bateador de poder, los números en México indicaron algo totalmente diferente.
Su cuadrangular más recordado ocurrió en la Serie Final de 1999, cuando se voló la barda hacia los letreros del jardín izquierdo, prendiendo un lanzamiento de Isidro Márquez y acercando a los Diablos en el que terminó siendo el juego de la coronación.
Castellano jugó con los Diablos hasta el 2001, y rgresó para una segunda etapa en 2004.
Con más de 500 juegos con el México y casi 100 cuadrangulares, en el 2022 fue seleccionado como uno de los Diablos más Diablos.
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