Gabriel CruzFotos: Diablos Rojos
Corría el año de 1991 cuando Robinson Canó conoció el infierno. Y sí, fue una experiencia que lo marcó, pero lejos de convertirse en un trauma, el recuerdo se anidó se anidó en su memoria, mismo que volvió hace unas horas, cuando aterrizó en la Ciudad de México para enfundarse en la franela de los Diablos Rojos.
Dicen que infancia es destino, y en el caso del ex pelotero de los New York Yankees esa frase toma un sentido especial, ya que, en su pasado estuvo en el infierno capitalino, siguiendo los pasos de su padre, quien también fue beisbolista.
"Estoy contento de llegar a México, había venido de niño con mi padre, quien jugó unas semanas con el equipo, y eso hace que esta experiencia sea especial”, compartió el estelar dominicano en su llegada a la Ciudad de México.
Un reto que enfrenta sin atajos ni pretextos. “Siempre me entrego, me gusta ganar, dar lo mejor de mí y estoy super contento y agradecido con la directiva del equipo por darme esta oportunidad”.
Aliado a su experiencia en el beisbol de las Grandes Ligas, Canó sabe que su rol será distinto al del resto de sus compañeros, y así lo asume. "Conozco a algunos de los muchachos y estoy contento con la experiencia y vengo para ayudar a esta franquicia a ganar un campeonato”.
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